El desafío terminó bruscamente por oscuridad al comenzar el partido treinta minutos más tarde por problemas con la trasportación de los árbitros, algo que reafirma la poca seriedad que rige nuestro campeonato de casa.

La alegría duró poco, Leones al suelo otra vez

Por Boris Luis Cabrera

El refuerzo Michael González despachó un estacazo de vuelta completa con los ángulos repletos y los Toros camagüeyanos se limpiaron el polvo de la derrota de la jornada anterior y vencieron a los Leones capitalinos 7-4, en un choque que apenas duró siete episodios.

El desafío terminó bruscamente por oscuridad al comenzar el partido treinta minutos más tarde por problemas con la trasportación de los árbitros, algo que reafirma la poca seriedad que rige nuestro campeonato de casa.

La pugna se decidió en la quinta entrada cuando la dirección del conjunto azul decidió bolear intencionalmente al veterano Marino Luis para llenar las almohadillas y Michael González le desapareció la esférica al relevista Miguel Ángel Lastra, provocando la euforia de los más de 5000 aficionados reunidos en el Cándido González.

La elección de González en la ronda de los refuerzos fue criticada por algunos especialistas por el pobre rendimiento que tuvo el experimentado jugador en la primera etapa con sus Huracanes de Mayabeque, pero el veterano de 35 años no ha hecho quedar mal al timonel Miguel Borroto.

Antes, habían desfilado por el montículo otros tres lanzadores capitalinos sin poder amarrar con éxito el empuje de los anfitriones: Pedro Álvarez, permitiendo tres imparables y regalando un boleto en 1.2 capítulos, Yandi Molina soportando un par de hits y una carrera retirando a un solo rival, y Eddy Abel Garcia, quien después de hacer un buen relevo con los almohadas repletas sin outs, tuvo que irse a las duchas al tolerar un par de limpias en 2.1 episodios.

La tropa del Rey Anglada produjo esta vez nueve imparables destacando Alberto Calderón con tres sencillos y una empujada y Lázaro Emilio Blanco de 3-2 con par de remolques.

Poco duró para los Industriales la alegría de haber roto una racha adversa en el primer enfrentamiento de la serie particular. Otra vez a seis partidos de diferencia de la cima y ahora a cuatro rayitas de sus otros contrarios en la tabla de posiciones, comienza a pesar un mundo sobre las espaldas mientras las aspiraciones de clasificar para los Play Off se van haciendo humo en la mente de sus seguidores.

Aunque restan aun 37 partidos para concluir esta segunda etapa, la tropa azul tiene que dejar de parpadear en el terreno de juego para poder colarse entre los cuatro privilegiados que discutirán la corona. Las herramientas que han mostrado en el ruedo parecen insuficientes para lograr ese objetivo, pero el béisbol es un deporte impredecible y las esperanzas solo se disuelven detrás de los últimos outs de cada partido. Nos vemos en el estadio.