Otra vez las Avispas de Santiago de Cuba inclinan el antiguo clásico de la pelota cubana a su favor. Tres veces habían rendido en esta temporada a los Leones capitalinos en sus predios del Guillermón Moncada y esta tarde de viernes, ante casi 10 mil almas presentes en el Latinoamericano, siguieron de rumba.

Anémica ofensiva azul en el Latino, siguen picando las Avispas

Por Borís Luis Cabrera

Otra vez las Avispas de Santiago de Cuba inclinan el antiguo clásico de la pelota cubana a su favor. Tres veces habían rendido en esta temporada a los Leones capitalinos en sus predios del Guillermón Moncada y esta tarde de viernes, ante casi 10 mil almas presentes en el Latinoamericano, siguieron de rumba.

Apenas cinco sencillos salieron de las muñecas de los muchachos de casa en esta jornada ante los envíos de un trio de lanzadores orientales que disfrutaron a su antojo de la anémica ofensiva de sus rivales para vencerlos en un cerrado duelo dos carreras por una, celebrando el techo nuevo del estadio y la apertura de los graderíos de la banda de primera, donde se pudieron reunir-al fin-los parciales de los visitantes.

Tres cohetes consecutivos le ligaron al diestro Erlys Casanova, entre ellos un cañonazo al medio del terreno de Raico Santos que sirvió para remolcar la primera anotación del desafío comenzando el tercer episodio.

Dos entradas más tarde, aun con Casanova en el box, Ricardo Ramos encendió un cohete de dos bases por la banda derecha del terreno y el camarero Santiago Torres lo trajo a casa con un cepillazo a la pradera central, para completar todas las acciones productivas de su tropa en la jornada.

Los Industriales-dormidos en la caja de bateo por los lanzamientos del zurdo Geonel Gutiérrez-tuvieron su única oportunidad cerrando ese capítulo cuando Yoandry Urguellés inauguró el casillero de los imparables capitalinos, el “Torito” Barcelán recibió boleto y el máscara Frank Camilo Morejón disparó uno de sus dos hits de la tarde para congestionar las almohadillas.

Gutierrez, boleó al emergente Osmel Cordero empujando una carrera, pero ni la algarabía de los aficionados, ni su mascota bailando encima de la banca de tercera enalteciendo a las masas, ni mucho menos la estridente conga que resonaba en las tribunas; pudieron impedir que Dayron Blanco roleteara para doble matanzas, para enterrar de súbito todas las esperanzas azules.

Alberto Bicet con par de entradas trabajadas y Carlos Santana cerrando el choque, se encargaron de mantener en sus jaulas a las felinos en el último tercio, para asegurarle la victoria al refuerzo de los santiagueros.

Cada hoja que cae del calendario es un peso más en la espalda de los Leones que continúan su cansado andar en el fondo de la tabla de posiciones. Cada derrota, nubla más los sueños de sus parciales de grandes remontadas y clasificaciones de última hora, pero aún hay tiempo. Lo dice la historia. Nos vemos en el estadio.