Lo que será del Latino

“El Latino se convierte en una empresa”. La noticia es buena, ansiada por los seguidores del béisbol, necesaria, importante para lavar la imagen de nuestro pasatiempo nacional.
Aunque la fuente* prefirió no aportar detalles en profundidad, sí aseguró que se abrirán cafeterías particulares, una parte de la gerencia será asumida por una administración de la República Popular China y las peñas serían priorizadas ante el resto de los espectadores. Por el momento es suficiente para comenzar a soñar con algo diferente, esperando que se haga realidad y no quede en el intento.
Lo importante resulta lograr la independencia, separarnos de un poder ejecutivo que no ejecuta, convencido de que todo marcha bien, mientras a su lado se derrumba el castillo de naipes y desgraciadamente ese es el béisbol capitalino, que lo único que gana son memes en las redes.
Esperemos que se convierta en realidad. Necesitamos que luego del 12 de septiembre y una vez autoricen la entrada de público podamos acudir todos a un “Latino” remodelado, listo para un espectáculo. Sin salidero en los pasillos, asientos en mal estado, mal olor en los baños, y panes con jamón que no tengan jamón.
La pelota no se puede separar de lo económico, de invertir e ingresar dinero, el apoyo de las autoridades es bueno, pero no suficiente. Ese es el espectáculo socio-cultural más grande que existe y los aficionados merecen más que un juego.
El merecido aplauso para los protagonistas, los peloteros, quienes llevan años regalando alegrías a sus seguidores con un nivel de vida mínimo, con estadios en mal estado y situaciones personales precarias.
Esperemos que esta nueva temporada marque un antes y un después en el béisbol cubano, y todo lo bueno que suceda ahí sirva de ejemplo para el resto de las provincias, que se extienda la iniciativa hasta allá, donde también se vive este deporte tan hermoso. Ojalá y los cambios sigan y no se limiten a embellecer el exterior, ojalá y también se logre revolucionar el interior.
*la fuente pidió anonimato.