Pedro Chávez, un hombre de béisbol

Pedro Chávez

¿Cómo llegó el béisbol a la vida de Pedro Chávez?
“Desde pequeño. Yo nací en el campo, en un lugar conocido como La Salud (actualmente perteneciente a Mayabeque). Allí crecí en un ambiente de trabajo, pero siempre me gustó jugar pelota. Jugué mucho en la finca de Natalio Rodríguez, ahí él tenía guantes, pelotas, bates, y por las tardes los muchachos de la zona entrenábamos un poco”.
“Cuando crecí empecé a jugar en varias ligas la de Quivicán, (dirigida por su hermano Antonio) y después en la Pedro Betancourt, que era muy buena, y luego en la Unión Atlética de Cuba, entre los años de 1951 a 1961, también muy fuerte”.
Con la llegada de las Series Nacionales los peloteros amateurs serían los protagonistas ¿Cómo la afición de aquel entonces asumió aquello?
“Imagínate, hasta ese momento en Cuba había una Liga Profesional muy fuerte y la gente seguía mucho a los cuatro equipos. Cuando terminó aquello había cierta incertidumbre de qué pasaría, cómo la gente lo tomaría, pero al final poco a poco aceptaron a los nuevos peloteros y los estadios se llenaban y había buen ambiente”.
¿Cuánto tuvo que ver Industriales en eso?
“Cuando Industriales ganó a segunda serie aquello fue muy grande, la gente empezó a seguir a ese equipo y poco a poco se convirtió en el más seguido, para bien o para mal. La afición disfrutaba el juego y había que ver eso, la alegría y la garra de los muchachos dentro del terreno fueran de cualquier equipo. Se jugaba muy bien, con deseos. La gente empezó a querer el béisbol amateur y empezó a querer a Industriales”.
Como jugador primero y como mánager después ¿Qué significó portal el traje azul?
“Tremendo. Eso era lo más grande. Llegar al estadio y vestirme, ponerme el traje, salir a calentar y luego jugar era la vida misma, lo disfruté mucho. Siempre los aficionados me quisieron mucho y me respetaron, quizás por eso, porque siempre me entregué a la camiseta y jugaba por amor. Casi todos jugábamos por amor a los colores de nuestros equipos”.
“Como mánager también tuve varios momentos felices, pero de los más grandes que pude vivir fue en 1986 cuando el jonrón de Marquetti. La Habana esa noche no durmió y nosotros sabíamos de todo el esfuerzo que se hizo para alcanzar ese campeonato. Tremendo juego ese, me erizo solo de recordarlo”.
¿Qué le puede estar faltando a los leones de Cuba para alcanzar el título nuevamente?
“He visto que tienen buen equipo, pero el pitcheo joven no le ha aguantado, los últimos play off se han perdido por eso, por la poca profundidad en el área de los lanzadores. Ahora hay dos o tres muy talentosos, pero el resto son muy jóvenes aún. Sin un buen staff de lanzadores es muy difícil que un equipo pueda ganar un campeonato. Siempre esperamos lo mejor de Industriales. Ese es un equipo grande, de mucha historia, pronto ganarán de nuevo, otras veces ha pasado. Las victorias han demorado, pero han llegado”.