Lisbán “Billi” Correa ¡Bienvenido de vuelta!

Por Aylet Morales Carmona

Pocas horas nos separan del inicio de la temporada beisbolera que trae de regreso a una de las figuras más polémicas del equipo Industriales en los últimos tiempos.

Foto tomada por Raydel Pedrera

Desde la temporada pasada su retorno causó múltiples sensaciones entre los seguidores del béisbol. La incógnita sobre su forma física y experiencias distantes de los estadios de la Mayor de las Antillas resultaron las principales dudas ¿Encajará nuevamente en el equipo azul?

Estas y otras las cuestiones giraban hace más de un año en torno a la presencia de Lisbán Correa Sánchez, luego de tres años alejado de la pelota cubana. El desarrollo de la edición 59 no solo lo trajo de vuelta, sino que se creció, como nunca, durante su tiempo en competencia y de esta forma alcanzar los mejores resultados individuales de por vida.

El comienzo de la serie mostró un Lisbán diferente, su técnica no era la misma. La manera de colocarse en el cajón de bateo difería de la habitual, su paciencia para esperar el lanzamiento adecuado también llamaba la atención y el swing parecía más potente. Particularidades que se veían reflejadas en las estadísticas del jugador y en el aporte brindado a los leones en cada oportunidad frente a los lanzadores rivales.

Tanto así que, luego de poco más de un mes de campeonato, se ubicaba como máximo jonronero y el más destacado entre los bateadores designados de todas las escuadras. Pero, un lamentable incidente privó a los aficionados de Industriales de presenciar cuál sería el desenlace de un camino que presagiaba no pocas alegrías.

El 25 de septiembre de 2019 marcaba un nuevo capítulo en la carrera de Correa, una riña protagonizada por las novenas de los azules con los cachorros holguineros le separó por un año de las acciones deportivas. Los aficionados a este deporte vieron en el Latinoamericano apagar su alegría al ver frustradas sus añoranzas con la partida del natural de Arroyo Naranjo.

Su manera de enfrentar este tipo de situaciones le hizo recordar a muchos las imágenes de lo sucedido nueve años atrás frente a los Gallos de Sancti Spíritus. Correa, al recibir un pelotazo, decidió tomar la justicia por sus manos (o por su bate) y perseguir hasta los jardines al lanzador Yanier Sosa. Lo que le costó su ausencia por seis meses y la oportunidad de estar con su equipo en la última coronación, alcanzada en la temporada 49.
Por ese tiempo asumió un nuevo reto, impuesto por la tradición beisbolera iniciada por su abuelo y su padre, Erol e Iván Correa, respectivamente. Justo en ese año había llegado al conjunto insignia del béisbol cubano, bajo la dirección del otrora campocorto Germán Mesa. Aunque es un receptor, tuvo que desempeñarse sobre la inicial, pero mayormente Germán lo colocó como bateador designado debido a su condición de hombre de fuerza y su capacidad para producir carreras.

Tomado de la cuenta oficial de Twitter de Industriales de La Habana

Lisbán había debutado en la pelota cubana en la temporada 2005-2006 con los extinguidos Metropolitanos. Una selección que acogió a mucho de los jóvenes peloteros talentosos de la capital desde 1974 hasta 2012. Allí permaneció por cuatro años y se ganó rápidamente un puesto de significativa responsabilidad dentro de la alineación.

Durante su estancia en ese equipo, la edición 48 resultó ser la de mejores resultados, con un average de .316 en 320 turnos al bate, conectó 101 hits de ellos 15 dobletes y 19 jonrones. Además de remolcar 74 carreras en los 88 juegos que participó. De esta manera, se retiraba por todo lo alto de esa selección y llegaba a Industriales con muchas esperanzas de seguir recolectando importantes momentos.

En la temporada 50 regresó con los leones luego de cumplir con la sanción correspondiente. A partir de ese momento fue siempre señalado por su fuerte temperamento, pero él lo asumió de la mejor manera posible. En la siguiente campaña acumuló sus más destacados logros, ahí disparó 16 cuadrangulares, el máximo durante su carrera en una temporada. Pisó el home plate en 41 ocasiones e impulsar 45 carreras en 75 juegos.

Hasta el 2015 participó de manera activa en la pelota cubana. Diez años en el principal campeonato nacional se dicen fácil, sin embargo, significa toda una hazaña, particularmente si parte de ellos son dentro del conjunto azul. Pero al parecer a Correa se le había quedado pequeña la liga cubana y decidió trascender las fronteras para cumplir el sueño de todo pelotero: jugar en las Ligas Mayores del Béisbol (MLB, por sus siglas en Inglés).

Buscaba convertirse en agente libre, conseguir un contrato en alguna competición donde pudiera hacerse notar por los caza talentos de la MLB. Salió rumbo a Haití donde supuestamente lo esperaba un representante que le facilitaría su traspaso hacia la Republica Dominicana y allí firmaría un documento que le validara la oportunidad de integrarse a la liga de ese país caribeño.

Todo ello se desmoronó, esos asuntos no resultaban tan sencillos como creía. Quien lo representaba solicitó mucho dinero por su contratación, lo que trajo como consecuencia que perdieran el interés en él. Un experimentado de 29 años no podía ser valorado como el resto de los jóvenes, entre 20 y 25 años, que llegan en busca de un mejor destino para su carrera deportiva.

¿Terminaba de esa manera su historia? Pues no. El capitalino decidió romper relaciones con dicho representante y tomar un camino en solitario. Ya en República Dominicana logró trabajar en un gimnasio como preparador físico y en una academia como entrenador de béisbol, al tiempo que se insertó en la Liga de Verano del Cibao que lo dotó de nuevas técnicas para su desarrollo.
Sin embargo, se convenció de que su destino estaba distante del objetivo planteado al salir de Cuba. En el año 2019 decidió regresar y ajustar todos los trámites con la Comisión Nacional y Provincial. Una vez más era noticia la llegada del Billy, como también se le conoce, al equipo de la capital. Sus fieles aficionados nuevamente se mostraron a favor de su decisión y le recibieron como en otras ocasiones.

La serie 60 lo vuelve a traer a la casa de los leones con la incertidumbre de cómo será su próximo paso en el campeonato. Ahora llega bajo la tutela de Guillermo Carmona, quien en varias entrevistas lo ha definido como uno de los principales jugadores dentro del equipo. La incógnita está en ¿cuál será la ubicación que le otorgarán en el line up? y ¿si será capaz de controlar sus acciones y solo concentrarse en darle el mejor de los espectáculos a la afición capitalina?