El nueve que acompaña a Jorge Alomá

Por: Aylet Morales Carmona

El campo corto de Industriales siempre ha visto pasear a grandes figuras del béisbol, a ellas se le une el incansable Jorge Alomá quien se ha convertido en pieza fundamental para el equipo de la capital.

¿Se ha preguntado alguna vez cuál es su número de la suerte? Quizás para algunos esto no pase de ser superstición; otros puede que lo lleven presente en su vida cotidiana, mientras una gran parte lo asume por determinadas circunstancias a lo largo de su existencia. Probablemente, si le preguntáramos a Jorge Enrique Alomá Herrera, torpedero de los Industriales, este lo tenga definido, sin embargo, es evidente lo importante que resulta “el nueve” en su carrera deportiva.

Enero del año 1989 fue el que trajo al mundo a quien dedicaría tanto empeño al béisbol. El 2009, el momento preciso que lo vio iniciarse en el máximo nivel de la pelota cubana. Nueve han sido las campañas que lo han visto creerse en los terrenos y nueve es el dorsal llevado sobre su espalda durante algunos de estos años de actividad. ¿Casualidad? Podría ser, pero de lo que no existe duda es que más de nueve son los grandiosos momentos regalados para la afición azul.

En Arroyo Naranjo se hizo pelotero y amante empedernido del deporte de las bolas y los strikes. Tuvo su primera aparición en Series Nacionales en la edición 48 con el equipo Metropolitanos, donde tuvo muy poca participación. Su corta edad e inexperiencia fueron causantes de su separación de los terrenos de primera categoría, durante dos temporadas.

Al regresar, las habilidades adquiridas durante ese período eran notables y las estadísticas así lo demostraban. Con la conclusión de ese campeonato (2011 – 2012), se despedía al que había sido el segundo equipo de la capital por varios años. Los Metros cerraban su historia dentro del béisbol de la Isla, y Alomá comenzaba a escribir la suya.

Industriales recibía un nuevo torpedero dos años después, quien, decidido a defender la nueva camiseta, estaba dispuesto a demostrar lo que había aprendido desde pequeño en su natal Arroyo. En esa primera temporada con los leones poco pudo demostrar, pues en 20 participaciones y 46 veces al bate acumuló en average de .196 con apenas nueve imparables, de ellos un cuadrangular que significaba su primero en los campeonatos cubanos.

Evidentemente las cosas no salieron como él hubiese querido, pero no todo fueron malas noticias. Los Gallos de Sancti Spíritus encontraron en Alomá un elemento importante para avanzar y requirieron sus servicios. Allí, en 145 turnos impulsó 20 carreras produjo 44 hits y su promedio aumentaba considerablemente a .303.

A partir de ese momento parecía que las aguas comenzaban a tomar su nivel. De vuelta en la capital, su regularidad en el equipo azul se hizo más frecuente. Las estadísticas ascendían en cada oportunidad frente a los lanzadores rivales, sin embargo, la aparición de nuevas figuras que compartían su misma posición trajeron como consecuencia que su lugar dentro de la alineación se viera en peligro.

Por ello, en el año 2017 salió de la novena de sus amores tras un único objetivo, jugar béisbol, aunque eso significara abandonar la capital. Los colores del uniforme que ahora representaba cambiaron, el rojo y el azul de los cazadores artemiseños se convirtieron en los acompañantes de su dorsal. Firmó un contrato por un período de dos años que lo separó de sus seres queridos y amigos, pero lo acercó a continuar escribiendo en las páginas de aquella historia iniciada hacía nueve años atrás.

El fallecido mentor Dany Valdespino depositó en él una gran responsabilidad como defensor del campo corto, la intermedia y un sostén en la ofensiva. En esas temporadas logró las mejores marcas de por vida, inscribió 18 jonrones, pisó el home en 88 ocasiones y trajo a sus compañeros para la goma en 72 oportunidades.

Es por ello que, en la edición 58 de la Serie Nacional Pablo Civil, mentor de los Leñadores de Las Tunas, lo llamó a unírseles como refuerzo. Alomá se coronó campeón vistiendo la camisa del balcón del Oriente y resultó elegido por la Comisión Nacional como el jugador más valioso (MVP) por su bateo oportuno y tras acumular el mayor average, con .455, en las postrimerías del campeonato.

Este resultado le permitió conformar por primera vez el Equipo Cuba que alcanzó el segundo lugar en la Serie del Caribe celebrada en Panamá en 2019. Esa sensación de vestir la franela de las cuatro letras no terminaba hasta julio del propio año cuando también fue elegido para participar en los Juegos Panamericanos de Lima, Perú. Experiencia vivida de manera muy distinta, porque viajaba con la responsabilidad de ser el nuevo capitán.

A su regreso, decidió retomar un capítulo de su carrera que nunca quiso dejar. Su equipo azul le necesitaba y él tenía muchos deseos de ofrecer sus habilidades, por eso en la serie número 59 llegó a la nave dirigida por Rey Vicente Anglada para asumir la misión que hacía unos años atrás había iniciado. Ahora en su pecho lucía las letras que nunca pudo arrancarse del corazón. Estaba sumando a su vida otro dato significativo, pues esa serie constituyó su novena aparición en el campeonato cubano y lo estaba haciendo con sus leones.

Esta 60 campaña, recién comenzada, es un nuevo acápite por escribir para Alomá y sus compañeros que llegan bajo la dirección de Guillermo Carmona. Quien con la estrategia ganadora que lo ha caracterizado, espera ver al natural de Arroyo Naranjo aportar a los Industriales la experiencia obtenida durante estos años y brindar los gloriosos momento a los que ha acostumbrado a su afición.

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