El día que La Habana se estremeció

Por: Alejandro M. Abadía Torres

Luego de conquistar la corona durante cuatro Series Nacionales consecutivas (1963-1966) Industriales volvió a ganar un campeonato en la campaña 1972-1973, de la mano de Pedro Chávez, otrora figura del conjunto azul en los años 60´. Sin embargo, temporadas inestables en lo sucesivo dejarían al equipo insigne de la pelota cubana en un letargo de 13 sin acariciar los laureles.

Chávez regresó al timón de la nave azul en la zafra de 1985-1986. A lo largo del certamen, la escuadra capitalina reeditó proezas de antaño y a jugadores veteranos como Agustín Marquetti, Ángel Leocadio Díaz y Pedro Medina se le unieron los jovencitos Lázaro Vargas, defensor de la antesala, Rolando Verde, torpedero de manos precisas, Javier Méndez jardinero de inmensas facultades y Juan Padilla, segunda base estrella, para conformar una de las nóminas más competitivas en la historia del elenco.

Pedro Chávez guió a Industriales al título por 2da vez. Foto tomada de Trabajadores

Precisamente, el tercera base industrialista se llevó el premio al Jugador Más Valioso del Torneo, con record establecido de hits en partidos consecutivos, con 31 indiscutibles, superando así la anterior marca de 29 conseguida por Felipe Sarduy.

El campeonato se decidió en la noche del 19 de enero de 1986, fecha imborrable en la memoria de los miles de aficionados que, aún si haberlo vivido, sienten ese momento como el más grande vivido en el mítico Estadio Latinoamericano.

Agustín Marquetti, culpable de toda esa euforia, conectó un cuadrangular histórico para dejar al campo a los Vegueros y darle a Industriales el sexto gallardete, reafirmando a la selección con la mayor cantidad de trofeos exhibidos en sus vitrinas. Rogelio García, lanzador por los pinareños, no podía creerlo, pues, al darse cuenta que la bola había sobrepasado la barda del jardín derecho, una multitud ya colmaba el terreno con saltos de alegría.

Marquetti con la euforia de darle el 6to título a los Industriales.

Esa noche no se durmió en La Habana. La espera había concluido e Industriales por fin regresaba a la cima. Poco más de 34 años han pasado de aquel trascendental acontecimiento y hoy la realidad es otra. Una década sin ganar parece mucho, pero esperemos no llegar a tanto tiempo sin celebraciones en el Latino ¡A rugir leones!