La Covid-19 provoca la partida de Julio Bécquer

Por Aylet Morales

El habanero Julio Bécquer Villegas fue uno de los beisbolistas con mejores resultados durante los años cincuenta del siglo XIX.

Desde inicio del presente año, el mundo entero se ha aquejado de la enfermedad que ha privado a la humanidad de las actividades comunes. Millones de personas se han contagiado del coronavirus, y el mundo deportivo, en especial el beisbolero, no ha estado ajeno a ello. Algunos atletas, de origen cubano, vinculados de las Ligas Mayores (MLB por sus siglas en inglés) han contraído la mortal enfermedad.

Las últimas noticias con respecto a este tema no son nada agradable para la afición cubana, ni a la amante del buen béisbol, de manera en general. Pues, se conoció sobre el fallecimiento el pasado sábado del estelar expelotero Julio Bécquer Villegas. Según reporte de Swing Completo, mantuvo una lucha durante carios días contra la enfermedad que finalmente terminó con su vida a los 88 años de edad.

Quizás los más jóvenes no le conozcan, pero quienes peinan canas le vieron triunfar tanto en casa como al máximo nivel del deporte de las bolas y los strikes. Natural de Marianao, en La Habana, se destacó por su fortaleza con el madero y su condición de zurdo durante la segunda mitad del siglo pasado.

Con el Club de su municipio, logró conquistar la Liga Profesional en dos oportunidades (56- 57 y 57- 58), así como, fue fundamental en los resultados de las Series del Caribe de 1957 y 1958, asegura el periodista Yasel Porto en su nota. Además lideró varios renglones ofensivos y se distinguió por ocupar un lugar entre los cinco mayores jonroneros.

En ligas foráneas también tuvo un amplio desarrollo. Por ejemplo, en la mexicana y en la norteamericana, donde integró los equipos de Havana Cubans en la Liga Internacional de la Florida y fue fundador de los Cuban Sugar Kings en la clase AAA en 1954.

La Gran Carpa le abrió las puertas en 1955, vistiendo la camiseta de los Senadores de Washington, conjunto al que dedicó sus últimos años como jugador. En 1960 fue parte del único triple play realizado exclusivamente por cubanos dentro de la MLB, junto con el lanzador Pedro Ramos y el torpedero José Valdivieso. También estuvo con Minnesota, Filadelfia y los Angelinos de Los Ángeles.

Dentro de ese nivel logró importantes resultados, al igual que lo hizo en Cuba. Logró introducirse, una vez, en la lista de los mejores productores de triples y en varias ocasiones fue uno de los más relevantes inicialistas defensivos de toda la liga. Por ello se ganó la admiración de la afición, esos que hoy lamentan que se haya ido una manera tan funesta.