Benito Camacho

Recordando a un grande de la capital

Por Embarek Miguel El-Bah Valdés

El pasado 4 de noviembre el béisbol cubano amaneció con la noticia del deceso de Benito Camacho, quien desde el colectivo técnico fue parte de los últimos éxitos de este deporte en la arena internacional.

En Cuba el béisbol es sagrado, y Benito Camacho fue uno de esos ángeles en la tierra que contribuyó a engrandecer la leyenda. El 4 de noviembre pasará a la historia como el día que Benito recibió la tarea de guiar al equipo cubano desde lo más alto. El Covid 19, ese virus mortal que tanto sufrimiento causa, fue quien le arrancó la vida a este excelente ser humano y hombre de deporte.

Cuando nació estaba escrito el episodio de la novela beisbolera donde se convertiría en referencia y parte fundamental de los éxitos en una etapa de grandes hazañas y resultados extraordinarios. Su camino era el del diamante en el que se desarrollan los nueve innings, no podía ligar su vida a otra cosa que no fuera el deporte nacional, ese que hace saltar de sus asientos a millones de cubanos.

Como preparador físico de la nave cubana la llevó a obtener varios títulos, entre ellos los Juegos Olímpicos de Atenas, Panamericanos, Centroamericanos y el histórico subtítulo en el Primer Clásico Mundial. Además, estuvo presente en la consecución de campeonatos mundiales y formó parte de otros eventos como el tope de 1999 contra el elenco Orioles de Baltimore, de las Grandes Ligas de Béisbol estadounidense.

El cariño y respeto que despierta en la afición no solo de los Azules de la Capital, donde formó parte del colectivo de Rey Vicente Anglada durante su segunda etapa al mando de los Leones, sino también del resto del país, es notable. Su labor en la pelota no se limitó a la geografía cubana, en México brindó su experiencia durante algunos años y se desempeñó como director en la Liga del Norte.

La historia del béisbol en Cuba le tiene reservado un lugar privilegiado, pues fue una institución y voz autorizada cuando de pelota se comentaba. Desde arriba acompañará los éxitos y descalabros del deporte de sus amores en la Mayor de las Antillas. Un pueblo disfrutó de los resultados de su trabajo y un pueblo lamenta su desaparición física. Pasará tiempo antes de que el nombre Benito Camacho desparezca de la mente y de los corazones de quienes amamos el béisbol.