Icónico jugador de Industriales, víctima de su tiempo

Miembro de aquellos legendarios equipos Industriales, Manuel Hurtado fue víctima de su tiempo, en una época de “definición” para cualquier cubano, pero que, en su caso, le deparó un futuro distinto. A pesar de su icónico paso por la pelota cubana, tuvo que abandonar el país.

En sitio de Swing Completo se explica en detalles tamaña injustica que, finalmente, provocó la salida de Cuba de uno de los mejores lanzadores que han desfilado por los montículos de la isla. Recordado, además, por aquellos duelos entre él y Manuel Alarcón, as de Orientales.

Sucede que, en 1980, una ola migratoria sumió al país en una constante salida de personas por el puerto del Mariel. Esto “trajo reacciones deplorables por parte del gobierno cubano junto con muchos que siguieron el juego y llevaron a cabo campañas contra quienes tomaron la decisión de irse del país por esa bahía u otra vía que apareciera”, según refirió el citado medio. Los llamados actos de repudio.

“La razón del ataque contra el hombre que todavía ostenta el récord de 10 ponches consecutivos fue el esconder en su casa a un amigo. Se trataba del también integrante de equipos capitalinos José Ballester, que al salir desde donde vivía Hurtado logró escapar de la turba inquisidora y cumplir su objetivo de salir del país hacia los Estados Unidos. Pero Manolito pagó los platos rotos”, apuntó Swing Completo.

Después de ese pasaje incómodo, Manuel Hurtado fue visto como “traidor”, por su negativa a convertirse en cómplice de semejante arbitrariedad y extender la mano a su amigo. Como castigo ante su posición fue transferido como entrenador al terreno de una prisión.

“Pero el mítico número 20 de las selecciones habaneras no estaba dispuesto a tragar más buches amargos. En 1989 logró salir legalmente del país y desde ese momento ha residido en la ciudad de Miami”, dijo Clemente Correa en Swing Completo.

Por: Alejandro M. Abadía Torres/@aleabadia97