Brayan Peña: De fugarse por una ventana al sueño de jugar Grandes Ligas

Corría el año 1982 y apenas el 7 de enero nacía en la capital de Cuba Brayan Peña, quien tiempo después se dedicaría a jugar al deporte de las bolas y los strikes. Pese a no disputar ningún campeonato para los Industriales de la Habana, desde las categorías menores mostró su indiscutible talento en el diamante, sobre todo en la posición de cácher.

Esto llevó al jugador a integrar un equipo Cuba que salió hasta Venezuela a disputar un campeonato juvenil. Fue entonces que, en 1999, con solo 16 años se le presentó la oportunidad de marcharse y probarse al más alto nivel

En una entrevista realizada al jugador por el sitio Peña Virtual Martin Dihigo se aclaró cómo fue aquella fuga que cambió la vida al pelotero ¨Era mi sueño de jugar en Grandes Ligas, pero no era como si yo fuera una gran estrella y tenía un equipo de MLB esperando para firmar un contrato de un millón dedolares”, dijo Peña.

“Yo solo era un gordito de 16 años de edad, de La Habana, que era un jugador de pelota bastante decente. Si me atrapaban tratando de desertar, las consecuencias serían devastadoras. No solo para mí, sino para toda mi familia. Yo le dije que tenía que pensar en ello¨, comentó

El jugador cuenta que fue ayudado por un amigo en aquel país, el cual le propuso la idea, pero con la condición de no volver atrás. Llegaron a un acuerdo representado por unos guantes (el rojo significaba que se quedaba; el verde que buscaría el sueño en Las Mayores).

Cuenta el receptor que pasó toda la noche pensando en aquello y al día siguiente en el desayuno junto a sus compañeros había recibido una nota en la carpeta del hotel que decía que la ventana del baño estaba abierta y lo esperarían afuera en un carro.

Luego de un diálogo con la seguridad del hotel que concluyó pidiéndole privacidad para ir al baño después de la propuesta de este de acompañarle.

Cuenta que estaba muy nervioso, le mataba la incertidumbre de que salieran bien las cosas o lo cogieran en el intento; la libertad o la prisión, como bien dice el jugador. ¨Fue mi ventana de oportunidad¨, entonces ante al anhelo de volver, las ansias de regresar con su familia la cual desconocía del paradero del joven cubano, solo una cosa pasó en aquellos instantes por su mente, llegar al más alto nivel”.

Tras una larga travesía y un paso de alrededor cinco años por las menores, en 2005 hizo su debut en la Gran Carpa para los Bravos de Atlanta. En su trayecto por el mejor béisbol del mundo promedió para .259, con 1807 comparecencias al home play, 468 hits, 23 vuela cercas y 164 carreras remolcadas.

A la ofensiva paso por dos de las posiciones de más lances: receptor y 1B, además de jugar la esquina caliente, en 3812 entradas jugadas solo cometió 17 errores para un promedio de .998, números que demuestran el enorme talento del cubano, quien comenzó jugando al béisbol con dos zapatos izquierdos y terminó como solo los campeones saben hacer; cumpliendo sus metas con sacrificio y cada spikes en su pie correcto.