AGUSTÍN MARQUETTI habló de su época como jugador : “eran sueldos miserables”

Mencionar el nombre de Agustín Marquetti y que muchos recuerden aquel año 1986 cuando conectó aquel inolvidable jonrón que le dio la victoria a Industriales, es una reacción prácticamente automática. A pesar de ello, la labor del mítico beisbolista va más allá de ese año, tanto así que ha trascendido entre los mejores 50 de todos los tiempos. 

Algo que el ex pelotero, nacido en Alquízar, provincia de Artemisa; reconoce. “Ese no es mi momento más grande en el béisbol, creo que tuve varios y el primero fue haber llegado a Industriales con 19 años como cuarto bate del equipo”, confesó durante su visita a la isla.

“Cuando llegué habían importantes peloteros en el primer equipo de la capital como Pedro Chávez o Urbano González, y yo de novato, con la confianza de Ramón Carneado, fui entrando de emergente hasta que terminé siendo el cuarto bate, cuando Industriales era una maquinaria”, expresó.

También, tuvo la satisfacción de conectar el batazo decisivo para el equipo Cuba frente a Estados Unidos durante el Campeonato Mundial de Nicaragua en 1972. Así como vistió el uniforme del conjunto nacional en seis certámenes del orbe, tres Panamericanos, dos Juegos Centroamericanos y del Caribe, y una Copa Intercontinental.

Se caracterizó por ser un bateador oportuno, habilidad que quedó registrada en sus números durante las 22 Series Nacionales que participó, departamento en el que promedió .288. Por lo cual era indispensable conocer ¿quién enseñó a Marquetti a batear?

“Yo pienso que eso nace con uno, por ejemplo la velocidad, el brazo, la fuerza; porque quizás no seas un jonronero pero se puede convertir en un buen hitlero y eso se gana con el trabajo constante para perfeccionar. Cuando comencé hacía un movimiento arriba y abajo innecesario, pero Juan Ealo me enseñó a cambiar ese estilo. El método fue mantener el bate alto para esperar a que llegara la bola a mí, porque tenía un swing rápido”, explicó.

Los jonrones también fueron parte importante de su carrera deportiva, en las que acumuló un total de 207, cifra que lo ubica en el puesto 40 entre los peloteros que han pasado por los campeonatos cubanos. Número que ha sido muy complicado de superar por los atletas en los últimos años.

Acerca de esa situación dijo que “eso tiene mucho que ver con el éxodo de peloteros. En mi tiempo activo no se iba nadie, ahora cualquiera se va, a veces de 13 o 14 años con condiciones abandonan el país. Todos los que proyectan un buen rendimiento ya piensan en la posibilidad de irse y eso desgraciadamente afecta al beisbol cubano”.

Contó además que cuando alguien se les acercaba para hablarle de la opción de desertar se sentían ofendidos,  “porque por nuestros pensamientos no pasaba esa idea. Yo por ejemplo, fui con 17 años a competir a Canadá, estando ahí se me acercaron para decirme que estaban siguiendo mi rendimiento en Cuba y me ofrecieron 50 mil dólares para firmar con Cincinnati”, relató.

“Esa fue una oferta muy tentadora porque a nosotros lo que nos pagaban eran 15 o 20 dólares por jugar, pero eran otros tiempos, la situación no era la misma y pensábamos muy diferentes. Ahora todos piensan en irse y jugar en Grandes Ligas”, añadió el histórico dorsal 40 de los Leones de la capital.

¿Cuándo y por qué decide retirarse? “Yo me iba a retirar después del jonrón del 86, pero Oscar Fernández Mell, quien en aquel momento era el gobernador de La Habana, me dijo que me quedara. Fue entonces cuando decidí que me iba a mantener mientras él estuviese en ese cargo, por eso fue que al año siguiente, en el 1987, si me fui”, dijo.

“Creo que yo podía jugar dos años más, sin embrago las condiciones y el tratamiento para los peloteros de mi época era distintas a las actuales. Ahora duermen en hoteles, tienen mesas suecas y le pagan diez veces más que a nosotros, aseveró”.

En ese momento que decidió abandonar los terrenos de beisbol, como atleta activo, tenía 41 años y cuenta que su salario era de 400 pesos, pero porque se fue superando. “Me uní al ministerio para no pasar el servicio militar y ahí ganaba 124, después me hice profesor de Educación Física, licenciado. Por eso cobraba mejor que los demás, por ejemplo Casanova era el cuarto bate del equipo Cuba y solo ganaba 167, eran sueldos miserables”, reveló.

El Toletero de Alquízar, como fue bautizado, luego de su retiro trabajó en la academia de la Ciudad Deportiva hasta principio de los años 2000, por donde pasaron la mayoría de los peloteros de Industriales y Metropolitanos. En 2010 fue de visita a Estados Unidos, donde viven sus hijos y nietos, y decidió quedarse.

“Fue un momento difícil porque yo soy cubano y en aquel momento revolucionario. Después de eso solo he venido a Cuba dos veces, en 2014 y ahora en 2022, porque están muy caros los pasajes, yo gano 600 dólares y el boleto cuesta 900. La tierra no la olvida uno nunca y quiero cuando muera que me entierren en mi pueblecito”, aseguró.

*Con información de Swing Completo

Por Aylet Morales